Técnica de radiología supervisando una radiografía desde una sala de control protegida, mientras el paciente permanece frente al equipo de rayos X.

¿Es segura la radiación de una radiografía?

Si en los últimos meses te han pedido más de una radiografía, es normal que te preguntes si acumular ese tipo de estudios representa un riesgo real para tu salud. La palabra “radiación” suena alarmante, pero el contexto importa mucho más que el término en sí.

Entender cuánta radiación implica realmente este estudio, y por qué el personal médico la controla tan de cerca, ayuda a poner la preocupación en su tamaño real en lugar de alimentar un miedo poco informado.

Entre los usos más frecuentes de la radiografía están:

  • Evaluar fracturas y lesiones óseas
  • Revisar los pulmones en caso de infecciones respiratorias
  • Detectar objetos extraños dentro del cuerpo
  • Dar seguimiento a tratamientos dentales u ortopédicos

¿Cuánta radiación recibes realmente en una radiografía?

Según la Organización Mundial de la Salud, los aparatos médicos como los que se usan para radiografías y tomografías son hoy la fuente artificial más común de radiación ionizante a la que está expuesta la población. Sin embargo, la dosis de una radiografía simple es considerablemente baja, y el cuerpo también recibe radiación natural todos los días proveniente del entorno.

Lo relevante no es tanto si existe exposición (siempre la hay, en distintos grados), sino si esa exposición está justificada por el valor diagnóstico que aporta frente al riesgo que representa no tener esa información.

Paciente preparándose para una radiografía de tórax mientras una técnica de radiología ajusta el equipo médico.

¿Por qué el personal médico controla tanto la dosis?

De acuerdo con el Organismo Internacional de Energía Atómica, existen niveles de referencia para el diagnóstico que ayudan al personal de salud a comparar procedimientos radiológicos entre sí y detectar cuándo una dosis se sale de lo esperado para un estudio específico. Esto significa que cada radiografía sigue un estándar pensado para obtener la imagen necesaria con la menor cantidad de radiación posible, no la que “sobre” por precaución.

Por eso, el personal médico sigue reglas estrictas sobre cuándo repetir un estudio y cuándo no: cada radiografía debe tener una razón diagnóstica concreta detrás.

Qué medidas de protección existen durante el estudio

Es probable que hayas visto que el personal técnico se coloca detrás de una barrera o sale de la sala mientras se toma la imagen. Esto no es porque la radiografía sea peligrosa para el paciente en una sola exposición, sino porque ese mismo personal está expuesto a la radiación de manera repetida, muchas veces al día, durante años de trabajo. Por eso usan delantales de plomo, se colocan a distancia y, en ciertos casos, utilizan dosímetros personales para llevar un registro de su exposición acumulada a lo largo del tiempo.

Médico explicando a una paciente los resultados de un estudio de imagen de la columna vertebral en una pantalla durante una consulta.

Para el paciente, también existen medidas puntuales: cuando la zona a radiografiar está cerca de órganos sensibles, como la tiroides o los órganos reproductivos, se puede usar un protector de plomo para cubrir esa zona específica mientras se toma la imagen de la parte que realmente se necesita evaluar, sin que eso afecte la calidad del estudio solicitado.

¿Hay alguna situación en la que se evite hacer una radiografía?

Sí. El embarazo es el ejemplo más conocido: cuando existe la posibilidad de buscar otro estudio que no use radiación ionizante, como el ultrasonido, suele priorizarse esa alternativa. Otro ejemplo es cuando ya existe una radiografía reciente de la misma zona que puede reutilizarse para comparar, en lugar de repetir el estudio sin necesidad. En niños también se extreman precauciones, ajustando la dosis según el tamaño del paciente en lugar de usar siempre la misma configuración que se usaría en un adulto, ya que sus tejidos son más sensibles a la radiación que los de una persona adulta.

Si quieres entender cómo se decide entre un estudio y otro, puede ayudarte revisar qué pasa cuando el dolor de rodilla no mejora, un caso donde distintos estudios de imagen entran en juego para decidir cuál aporta más información.

¿Entonces, debería preocuparme por repetir el estudio?

Si cada radiografía que te han hecho responde a una necesidad diagnóstica real, no hay motivo para alarmarte por la acumulación de estudios. Lo que sí puedes hacer es preguntar directamente a tu médico por qué se solicita una nueva radiografía antes de realizarte el estudio, en lugar de asumir que siempre es rutinario.